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El Tren Azul (Suráfrica) 
Historia

Portando orgullosamente el Tren Azul, esta locomotora eléctrica 6E 1 espera en Ciudad el Cabo.
El Tren Azul de Sudáfrica es uno de los pocos grandes trenes que, tras la potsguerra, ha sobrevivido a la expansión de las autopistas y a los viajes en vuelos nacionales. Éste debe ser el motivo por el que el Tren Azul de Sudáfrica tiene una lista de espera de seis meses para aquellos anhelantes viajeros que quieran disfrutar de la odisea de recorrer los mil seiscientos kilómetros de ferrocarril de Ciudad de El Cabo a Johannesburgo.
La diferencia entre el Tren Azul y un tren moderno nocturno de cualquier otro país es tan obvia como extraña. Los ferrocarriles sudafricanos funcionan con la vieja máxima de ofrecer un buen servicio al cliente. Los trenes y las estaciones son limpios, elegantes y eficientes, y además ofrecen tres tipos de viaje. El Tren Azul, el buque insignia de Spoornet, es, sin embargo, totalmente de primera clase, tanto en sentido literal como metafórico. El recibimiento en la estación moderna de Ciudad de El Cabo, la estación meridional para el tren número 18.001, está rodeado de una cierta teatralidad.
El Tren Azul serpentea camino de Pretoria, con las magníficas montañas Hex River como telón de fondo. Las locomotoras son Bo-Bo Serie 6E 1. Al igual que el Tren Azul, estas locomotoras fueron fabricadas en Nigel, Transvaal, por la Union Carriage & Wagon Company.
La Ciudad de El Cabo es el asentamiento más antiguo de Sudáfrica, habiendo sido fundado por la compañia alemana East India para abastecer a sus barcos a su paso por el Cabo de Buena Esperanza. Se conoce como la Moederstad, la ciudad moderna de Sudáfrica.
La primera impresión que el viajero tiene de los coches, resplandecientes con su distintivo azul claro, es impresionante. La dotación del coche restaurante aguarda en formación, añadiendo teatralidad a la ocasión, mientras el tren, ronroneando con poderío, espera a los viajeros. Los dicieséis coches del convoy fueron fabricados en Nigel por la Union Carriage & Wagon Company, y costaron, en 1972, más de 2,8 millones de libras.
Prácticamente nadie podría objetar a la South African Railways que el Tren Azul es un hotel de cinco estrellas sobre ruedas. ¿En qué otro tren se podría encontrar, por ejemplo, una suite de tres habitaciones con salón, dormitorio y baño privado? Pues sí, a bordo del Tren Azul es posible incluso darse un baño.
Cada compartimiento tiene una ventana panorámica de doble acristalamiento con cinco mandos debajo. Dos folletos explicativos, en inglés y afrikaans, instruyen sobre el tren y su funcionamiento. Los mandos situados debajo de la ventana hacen funcionar la persiana veneciana (en el interior del doble acristalamiento), el aire acondiconado, cinco programas de música grabados y también se utilizan para avisar al servicio. El aire acondicionado del tren controla sin problemas los 38º, ayudado, sin duda, por las ventanas que tienen un tinte dorado que refleja la deslumbrante luz exterior. A todo esto hay que añadir la elegancia exterior del tren, pintado de azul y realzado por el brillo de las ventanas doradas.
Las cuatro clases de compartimientos para dormir tienen baños privados con ducha, o bañera, a excepción de la clase D, aunque en este caso las duchas quedan a tan sólo nueve metros del compartimiento, y ¿a quién le puede importar eso si le reciben con una botella de cava sudafricano? Uno de los aspectos más admirables de estos espaciosos y lujosos coches es que circulan por vía estrecha, circunstancia necesaria debida a la naturaleza agreste y montañosa del país. Para arrastrar el pesado tren por las pendientes, se requiere la tracción de dos, a veces tres, locomotoras eléctricas de la Serie 6E 1, las cuales están pintadas de color azul para que hagan juego con el color de los coches. Las mayoría de las rampas es de 14,2 milésimas por metro, aunque en algunas zona llegan a ser de 20 milésimas por metro. Johannesburgo está situado a 1.828 metros por encima de la Ciudad de El Cabo, de modo que durante 24 horas el Tren Azul realiza un largo y continuo ascenso.

Línea

El Tren Azul recorre serpenteando el valle de Río Hex y sigue los pasos de Voortrekkers (Pioneros).
SALIDA ENTRE MONTAÑAS
Los silbatos anuncian con gran puntualidad la salida de esta "alfombra mágica con ruedas". Mientras el tren se desliza fuera de la estación, se puede contemplar la Montaña de la Mesa, llamada así porque acaba en una superficie plana, y no en pico, y las condiciones climatológicas hacen que, generalmente, esté cubierta por arriba con una nube blanca semejante a un mantel. El interior de la Ciudad de El Cabo ofrece un paisaje muy espectacular. Las montañas Boland se elevan de manera cóncava hasta sus abruptas cimas, y el sol proyecta sombras ocres y rojas a través de la vasta extensión de esta montaña costera. Paarl se encuentra a 48 kilómetros de Ciudad de El Cabo. Se llama así por las tres enormes rocas que, tras la lluvia, brillan como perlas a la luz del sol.
TIERRA DE VINO
Numerosos viñedos llenan las pronunciadas laderas de las montañas de Paarl, mientras que los fantásticos picos de la cadena montañosa de Drakenstein forman siempre un paisaje magnífico. Los hugonotes, que llegaron a estas tierras en 1688, introdujeron la viticultura, y Paarl es en la actualidad la sede de la cooperativa Wijnbouwers Veneriging van Zuid Afrika Beperkt, conocida de manera concisa y familiar como KWV, empresa responsable de la exportación de vinos y licores sudafricanos. Si bien se ofrecen visitas turísticas para degustar los vinos, KWV tiene prohibida la venta de vino en Sudáfrica, de modo que los visitantes tienen que elegir otro tipo de souvenirs. Hay un apartadero que entra en el complejo de KWV en Paarl; allí, el vino se vierte al interior de contenedores flexibles de aluminio, parecidos a un colchón de agua; luego, estos contenedores se meten en grandes cajones y se cargan en un vagón que, una vez a la semana, es transportado por el mercancías local hasta Ciudad de El Cabo, donde el vino se embarcará. La mayor parte del vino sudafricano se produce en el fértil valle de Paarl, donde el aire está fuertemente impregnado del olor a uva y flores aromáticas que hacen esta región tan pintoresca. El vino que se sirve en el almuerzo -los refrigerios, comidas y cenas están incluidos en el precio del billete- es excelente. Con dos horarios de comidas, es aconsejable elegir el primero para comer y el segundo para cenar, y asegurarse así de que el sistema digestivo podrá tolerarlo. Té a la carta y diez platos del menú del día es demasiado para el estándar británico. Platos como un pescado a la plancha a las finas hierbas y filete de antílope con piña natural exigen un buen Stellenbosch Riesling sudafricano, que si no ayuda a hacer la digestión, asegura una charla amena en el coche restaurante apto para 46 viajeros. Las puertas talladas de cada entrada, las divisiones de madera natural y el doble techo dan un aspecto comparable al de cualquier buen restaurante de la ciudad.
Ha llegado el momento de sorprenderse ante la gran cantidad de túneles del ferrocarril; estos túneles, que forman el cuarto sistema más largo del mundo, evitan el ascenso lleno de curvas hasta los cañones del río Hex. La cadena montañosa separa las exuberantes granjas costeras del árido desierto de Karoo. Es el sueño de cualquier fotógrafo de trenes, aunque no el de un ingeniero ferroviario. El desarrollo ferroviario de lo que entonces era la Colonia de El Cabo comenzó en 1862, y fue lento al principio: no se alcanzó De Aar hasta 1884. Mientras el Tren Azul arremete contra las escarpadas montañas de empinadas laderas, que tantos problemas ocasionaron a los ingenieros ferroviarios de mediados del siglo XIX, el ascenso de 533 metros durante 82 kilómetros se muestra como el trayecto más bello del viaje. Desde donde mejor se puede contemplar es desde el pasillo del tren. La pintoresca ciudad de De Doorns debe su nombre a los arbustos espinosos que cubrían el valle cuando fue descubierto en 1709. La población está situada entre los viñedos y huertos del valle del Río Hex, y rodeada por las majestuosas montañas del río Hex y el Matroosberg. Hay zonas en las que los aficionados con cámaras de vídeo pueden filmar desde el centro del tren los dos extremos del convoy. Esta región factura más de la mitad de toda la uva que exporta la provincia occidental.
CRUZANDO EL KAROO
Delante se extienden cientos de kilómetros de árida maleza. Ahora el Tren Azul ha iniciado la travesía del enorme y semiárido Gran Karoo. Detrás, las montañas del valle del río Hex exudan un misterioso tono púrpura con el suave sol del atardecer.
El ambiente del coche restaurante es tan sociable como internacional la mezcla de viajeros. Este tren está lleno de parejas en viaje de novios, además de turistas. El coche club, reformado en 1989, es elegante, discreto y magnífico, con 26 sillones, y 10 más en el bar, tapizados con piel de color negro. Contemplando el cambiante paisaje a través de las que quizá sean las ventanas de tren más grandes que hoy existen, cuesta imaginarse que en el futuro pueda volverse a fabricar un coche tan lujoso como éste. Tiene incluso un lavavasos automático que, según el barman, es el único en el mundo a bordo de un tren.
Mientras el camarero, elegantemente uniformado, sirve el té de media tarde en la intimidad del compartimiento (o suite), el tren pasa por la fascinante ciudad de Touws River. A esta ciudad se la ha asociado con el desarrollo del ferrocarril en Sudáfrica desde el día en que el ferrocarril llegó aquí, siendo además el cruce para Ladysmith. En el lado oeste de la línea principal, puede observarse un cementerio de locomotoras de vapor. Aproximadamente una hora después, hacia el norte, se encuentra la pintoresca aldea de Matjiesfontein, que debe su nombre a la planta que se utiliza para hacer esteras. Este pequeño oasis, situado en un extremo del desierto de Karoo, se distingue por haber sido el primer pueblo sudafricano que tuvo un sistema de alcantarillado e iluminación eléctrica.
El hotel original lord Milner ha sido bellamente restaurado, habiendo recibido en la última década del siglo XIX las visitas de lord Randolph Churchill, el duque de Hamilton y el sultán de Zanzíbar.

Datos Técnicos
LAS LOCOMOTORAS DEL TREN AZUL
Para arrastrar el Tren Azul se precisan tres cambios de tracción. De Ciudad de El Cabo a Beaufort West el tren es arrastrado por dos locomotoras eléctricas de 3.000 V de corriente continua Bo-Bo Serie 6E 1, que forman parte de un grupo de cinco ejemplares azules.
De Beaufort West a De Aar la catenaria está alimentada por 25.000 V de corriente alterna y dos locmotoras Co-Co Serie 7E arrastran el tren. La línea entre De Aar y Kimberley, en el Estado Libre de Orange, no está electrificada, por lo que el Tren Azul es arrastrado por un par de locomotoras diesel eléctricas Co-Co Serie 34. Una vez más hay un grupo de siete locomotoras disponibles para el Tren Azul. Este completa su viaje de Kimberley a Pretoria con dos locomotoras de 3.000 V de corriente continua Bo-Bo una vez más, pero ahora las máquinas proceden de un grupo de cinco locomotoras de la Serie 12E.

Otros Datos

El Tren Azul camino de Pretoria, con las magníficas montañas Hex River como telón de fondo.
GUÍA DE VIAJE
Longitud de la línea:
1.675 kilómetros.
Duración del viaje:
26 horas. Desde Ciudad de El Cabo hasta Pretoria.
Clima:
En Ciudad de El Cabo las temperaturas fluctúan entre los 26º en enero y los 17º en julio, con lluvias de abril a septiembre; Pretoria es más cálida en verano (28º en diciembre y enero) y en invierno (19º en julio); el clima también es más seco en el interior.
Visados:
Son necesarios para todos aquellos que viajen a Sudáfrica.
Vacunas:
No son necesarias para Ciudad de El Cabo, Johannesburgo y Pretoria. Para otras zonas, se debe consultar a la Oficina de Turismo Sudafricana.

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Producciones Papoca.com