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  Venta de Baños, enamorados del ferrocarril

Venta de Baños nació gracias a la vía férrea. Conocida como el ‘andén de Europa’, en torno a este pueblo se ha creado un potente polígono industrial con más de 2.400 empleos. Ahora compite con Palencia para hacerse con la nueva estación del AVE.

El Diario de Ávila Digital. 02-01-2006.

Por Venta de Baños circulan 264 trenes a diario y nadie se queja. A su Ayuntamiento no llegan escritos de colectivos vecinales solicitando pantallas acústicas para evitar el ruido que provoca el paso de estos convoyes. La alcaldesa, Consolación de Pablos, ofrece una explicación razonable, «en este pueblo, quien más quien menos, tiene una relación afectiva con el ferrocarril».

Ella misma es un buen ejemplo, «soy biznieta, nieta e hija de trabajadores de RENFE, y mi ex marido, también lo es». El visitante tampoco escuchará el sollozo de ninguno de los 6.300 venteños por tener que atravesar, a diario, una de las dos pasarelas aéreas peatonales que comunican un lado del pueblo con el otro y únicos caminos para salvar las 31 vías que provocan esta amplia frontera de carriles de hierro y traviesas de madera.

Todo el mundo asume que Venta de Baños nació por el ferrocarril y esta incomunicación endémica entre los dos barrios es una consecuencia aceptada tácitamente. Como reflejo de esta división, hasta hace dos años, cuando se construyó un recinto específico para las fiestas patronales, el programa de actos se celebraba un año a un lado del pueblo y al siguiente en el otro.

primero fue la venta. El historiador local, José María González Reglero despeja dudas sobre el origen de su pueblo rememorando algunos pasajes de un pasado muy reciente. «Hasta 1977, la denominación era Ayuntamiento de Baños de Cerrato, capitalidad Venta de Baños».

«No debemos de olvidar, -señala el también periodista-, que el nombre de Venta de Baños surgió de una venta (cuyas ruinas existen en la actualidad) que está próxima a Baños de Cerrato. La venta data del reinado de Fernando VI cuando se creó la Red de Carreteras a la que pertenecía la construida entre Valladolid y Burgos en 1756. En esa época, dicha venta era conocida como la venta de Baños».

Luego llegó el tren y esta localidad creció en torno al nudo ferroviario que unía Madrid con el Norte y el Noroeste peninsular. «Venta de Baños ha sido durante muchos años, coincidiendo con el auge ferroviario de la población, el andén de Europa». Era lugar de parada obligada para mercancías y viajeros, horas de espera de soldados, ganaderos o vendimiadores.

«Esa condición, esa mezcla de culturas, ese aperturismo ante visitantes de otras regiones todavía se mantiene», afirma González Reglero, autor de un libro titulado Historia de Baños de Cerrato y de Venta de Baños, quien, por cierto, a pesar de trabajar en Valladolid, continúa viviendo en su pueblo.

el epicentro languidece. De aquel bullicio de antaño, de un tiempo acá, apenas unos cientos de viajeros hacen transbordo en la Estación de Venta de Baños a lo largo de una jornada. Hasta el número de trabajadores ha descendido sustancialmente. De una plantilla que superaba los 800 operarios, tras una profunda reconversión, 20 años después apenas sí alcanza el centenar.

El trasiego en la zona de mercancías, junto al Puerto Seco, se mantiene con un movimiento diario de 65 trenes que transportan vehículos de Renault, carbón para la cementera, el butano de Repsol y las traviesas de Precon.

A los ferroviarios se les distingue con facilidad, sólo hay que preguntarles la hora, si responden «son las 14.45», en lugar de las tres menos cuarto, éste es uno de ellos. Mantienen el lenguaje del tren, la precisión horaria.

Jesús Franco lleva 31 años en la Compañía, «primero fui aprendiz, pero enseguida me entró el gusto por la conducción. A pesar de los horarios, es una maravilla estar bregando con el tren». «Es un trabajo que te requiere mucha atención», apunta Isidoro Cañibano, responsable de las tareas de circulación de esta Estación, «tienes que ir muy pendiente de las señales y de las agujas».

También se producen situaciones impredecibles, «una vez, cerca de Villafría, en Burgos, contemplé impotente como un hombre se santiguó y se precipitó a las vías», rememora Franco como si la escena acabase de ocurrir, «presenciamos la secuencia completa y no pudimos hacer nada más que avisar del atropello».

También las hay con final feliz, es ahora Cañibano quien cuenta como hace un año consiguieron parar el mismísimo Talgo Madrid-París, «un tren puntualísimo que no tiene parada en Venta de Baños, pero era una necesidad», matiza este inspector ferroviario, «un matrimonio acababa de perder a su hijo en Francia y no existían más medios de transporte. Así que obligamos a que realizara una parada en esta estación y en 6 horas se encontraban en su destino».

No son los únicos enamorados de esta actividad, en el mismo andén principal, la Asociación de Amigos del Ferrocarril dispone de un local donde se pueden contemplar varias maquetas. La máxima satisfacción, como comenta su vicepresidente, José Luis Renedo, «es haber puesto en funcionamiento una máquina de vapor de 1.887, la más antigua de España, con dos coches para viajeros. Nosotros tenemos un objetivo muy claro, recuperar el patrimonio histórico y ferroviario de Venta de Baños».

El 25 de julio pasado este convoy decimonónico programó un viaje hasta Frómista para celebrar el día de Santiago y se muestran esperanzados en que pueda realizar muchos más, «como tren turístico pretendemos programar una media de 12 viajes al año, con un recorrido de unos 45 km». El presidente de esta asociación en la que figuran como socios unos 110 aficionados, Fernando Repiso, también se muestra expectante ante otra actividad, el futuro Museo del Ferrocarril, que se instalará en una antigua fábrica de briquetas.

Son tiempos que no volverán, «cuando Venta de Baños contaba con una plantilla de 800 empleados en el ferrocarril, el 99% de ellos procedía de los lugares más dispares de la geografía nacional», expone González Reglero, «gentes que no se conocían, que no habían vivido la historia de sus antepasados en estas tierras, pero siempre estuvieron obligadas a entenderse. Por eso mismo, ellos tuvieron que forjar esa historia más moderna de la localidad y de ahí ese orgullo y ese sentido de pertenencia».

LA INDUSTRIA Y EL AVE. Mantiene el historiador local que, «el ferrocarril ha sido la semblanza del pasado, pero estoy seguro que va a ser el motor del futuro». Lo cierto es que el Polígono Industrial, con unas 50 empresas, que dan trabajo a más de 2.400 personas, se ha convertido en el gran motor de esta localidad del Cerrato palentino, con la presencia destacada de dos fábricas del Grupo Siro y varias empresas del sector automovilístico, que abastecen a las factorías palentinas y vallisoletanas de Renault.

La alcaldesa socialista lo tiene claro, «los nuevos empleos llegarán de la mano de la industria», y aporta un nuevo dato, «junto al Polígono, ‘Ventastur’, el puerto seco de Gijón que ocupa una superficie superior a los 215.000 m2 y que ha sido un gran acierto porque también genera un gran movimiento de trenes de mercancías». La situación estratégica de esta localidad es envidiable: a 45 minutos de Burgos, 10 de Palencia y 20 de Valladolid, comunicada por autovía y ferrocarril.

Pese a ello, este crecimiento del empleo no se ha visto compensado con un aumento del censo local, mayoritariamente viven en Palencia y para colmo, como cuenta la regidora, «nuestro término municipal cuenta con muy poco terreno libre y no podemos ampliar el espacio destinado a nuevas industrias porque no tenemos suelo».

Sin embargo, el nuevo reto pasa por conseguir que el tren de alta velocidad realice una parada en Venta de Baños. Una petición por la que apuestan todos los venteños. Celinda Sánchez, portavoz del PP, diputada nacional y anterior alcaldesa, también levanta la bandera por esta reclamación: «No se puede aceptar que la nueva estación del TAV se lleve a Palencia. La petición de la Cámara de Comercio solicitando su construcción en torno a Villamuriel de Cerrato es una locura».

Esta parlamentaria defiende que el proyecto contemple dos estaciones, una en Venta de Baños, para enlazar el tráfico entre Madrid e Irún y otra en Palencia, para atender el Norte peninsular. «Unificar todas las líneas en una sola estación fuera del más importante nudo ferroviario es totalmente improcedente», denuncia la hasta hace dos años alcaldesa de la localidad.

enfrentados con palencia. De nuevo, surge ese enfrentamiento ancestral entre la capital palentina y Venta de Baños. Ya ocurrió durante el siglo XIX, explica González Reglero, «cuando durante el gobierno de Nicolás Salmerón, la burguesía capitalina comprobó que el tren ni era nocivo, ni perturbador del quehacer cotidiano por la posible aparición de ideas liberales y de un destacado anticlericalismo en sus trabajadores», sino motor de progreso, y consiguieron aprobar en las Cortes Constituyentes una ley obligando a que, textualmente, «las líneas férreas del Norte y Noroeste entroncarán y bifurcarán en lo sucesivo en las inmediaciones de la ciudad de Palencia, por cuya razón se suprime la estación, bifurcación y entronque de Venta de Baños». No lo lograron.

Un siglo después, todos confían en ganar, de nuevo, la batalla a la capital. No es el único contencioso abierto, los vecinos de Baños de Cerrato, también reclaman su protagonismo, pretenden constituirse en pedanía y reclaman que su gentilicio no es el de «venteños», sino «ventabañenses».




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